martes, 18 de septiembre de 2012

Balancear el cuerpo para adormecer el cerebro

¿Por qué balanceamos a un bebé cuando queremos que se duerma? Incluso nosotros como adultos no podemos evitar el caer en brazos de Morfeo cuando nos tumbamos en una hamaca… ¿Qué pasa, pues, dentro de nuestro cerebro para que ocurra este placentero fenómeno?

Según los estudios de Laurence Bayer, de la Universidad París-Descartes de Ginebra, el balanceo acelera el adormilamiento, pero también demuestra que una fase particular del sueño, llamada de tipo 2, sobreviene más rápidamente y dura más tiempo.

El sueño de tipo 2 corresponde a una pérdida total de la consciencia. El balanceo hace que aparezca, durante esta fase crucial, una oscilación lenta de la actividad eléctrica del cerebro asociada a unas bocanadas de actividad rápidas que protegen al durmiente del despertar.

¿Cómo se produce esto? 
Las oscilaciones del balanceo son captadas por nuestro órgano del equilibrio (en el oído interno), y después se transmiten a un centro cerebral regulador del sueño, el tálamo. El tálamo, en cooperación con el córtex cerebral cuya actividad determina el nivel de consciencia, produce las ondas lentas características del sueño, cuya frecuencia se acerca mucho a la del balanceo. Finalmente, el balanceo imprime una oscilación mecánica al durmiente, que es convertida en oscilación eléctrica de la misma frecuencia por el tálamo y en proceso anti-despertar del sueño de tipo 2.

Seguro que las personas que padecen insomnio estarán tentadas de comprar una cama oscilante…

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