lunes, 4 de junio de 2012

Dilatación de pupilas relacionadas con las decisiones de bajo nivel, rápidas e inconscientes

(NC&T) Koch, profesor de Biología Cognitiva y del Comportamiento, y profesor de sistemas neuronales y de computación, Wolfgang Einhauser del Instituto Federal Suizo de Tecnología, y Olivia Carter de la Universidad de Harvard, descubrieron el fenómeno en voluntarios que observaban estímulos ambiguos. 

Estos estímulos, o "percepciones", consisten en imágenes o sonidos que pueden ser correctamente interpretados en una de dos maneras posibles, como es el caso de la famosa ilusión óptica en la que puede verse el rostro de una anciana o el perfil del de una joven.

Cualquiera de las interpretaciones es correcta, pero debido a que ambas no pueden ser vistas simultáneamente, nuestro cerebro alternará entre una y otra repetidamente.

En sus experimentos, los investigadores presentaron a seis voluntarios cuatro tipos de estímulos ambiguos. Tres de estos fueron visuales y uno auditivo (un sonido que podía ser interpretado como un solo tono o dos tonos separados). Los voluntarios veían o escuchaban los estímulos y presionaban una tecla en un teclado cuando se producía un cambio en su percepción. Al mismo tiempo, un software de rastreo infrarrojo de ojos medía el diámetro de las pupilas de los sujetos.

Los científicos encontraron un incremento significativo en el diámetro de las pupilas en el instante que precedía al cambio perceptual. Las pupilas, las cuales miden aproximadamente 2 milímetros cuando están expuestas a una luz brillante, se dilataron tanto como 1 milímetro en ese momento vinculado a la decisión, un cambio que, en teoría, puede ser detectable para un observador casual. Koch y sus colegas también encontraron que cuanto más se dilatan las pupilas, mayor es el período de tiempo antes del cambio de una interpretación hacia otra.

Las pupilas se dilatan y contraen no solo como respuesta a los niveles de luz, sino también dependiendo del estado químico del cerebro. Por ejemplo, drogas tales como los opiáceos provocan que la pupila se contraiga hasta el tamaño del agujero hecho por un alfiler, mientras que la droga MDMA, o "éxtasis", provoca que la pupila se dilate. En un cuerpo normal, las pupilas se dilatan en respuesta a la norepinefrina (o noradrenalina), el neurotransmisor responsable de nuestras reacciones de "escapar o pelear" ante las situaciones peligrosas. Debido a que las pupilas de los sujetos se dilataron en el momento en que sus cerebros decidieron entre una u otra de las formas del estímulo ambiguo, la norepinefrina podría ser también importante en las decisiones de bajo nivel, rápidas e inconscientes, incluyendo las relativas a lo que vemos entre un momento y el siguiente.

Este post ha sido publicado con el consentimiento del alumno que nos lo remitió (Jaime Valenzuela) y desde aquí le queremos mostrar nuestro agradecimiento.

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